¿Y qué hago yo aquí?
¿Y porqué se llama esto La Cocina del Infierno?
¿Y porqué me hago llamar Grave Digger John?
A la primera pregunta no tengo una respuesta clara, aunque supongo que debe ser que uno acaba de cansarse de la estupidez que lo rodea y de alguna manera trata de ejercer su derecho a despotricar en Arameo de determinadas tonterías públicas y publicadas.
De natural escéptico, estoy no sólo en contra de las tonterías paranormaleras sacacuartos de incautos, sino también de las otras: de las tonterías absolutamente normales, corrientes, molientes y desafortunadamente diarias que nos vamos encontrando por ahí día sí y día también. Tonterías políticamente correctas, pero tonterías al fin y al cabo.
Así que como vía de escape para esos "días de furia" que todos tenemos, he optado por escribir, en lugar de liarme a tiros con todo quisque como hizo Michael Douglas en la película del mismo título.
A las otras dos preguntas, sí tengo una respuesta clara:
Es mi pequeño homenaje a uno de mis héroes, un escritor llamado Chester Himes, que supo retratar en toda su crudeza los malos tiempos de uno de los barrios supuestamente más peligrosos de Nueva York: Harlem. Y dentro de Harlem, una zona malamente conocida como Hell's Kitchen, La Cocina del Infierno.
Sepulturero (Grave Digger) Jones y Ataúd (Coffin) Ed Johnson eran sus personajes. Dos detectives duros donde los haya. Como es lógico, he alterado algo el nombre de uno de ellos para utilizarlo como mi nombre de guerra, no vaya a ser que los herederos de Chester me demanden por violación del Copyright o alguna mariconada semejante.
Pero lo importante de sus novelas no era la heroicidad de sus personajes. Era la precisión quirúrgica con la que retrataba la sordidez, la ruindad, la miseria, la inhumanidad, lo duro de la supervivencia de las clases sociales que habitaban en aquellos tiempos ahí, justamente ahí: en La Cocina del Infierno.
Ya, ya... ya sé que no es eso exactamente lo que pone en las entradas de Wikipedia acerca de dónde está o estaba la Cocina del Infierno, pero me la pela. En las novelas a las que hago referencia y que homenajeo aquí, sí andaba por allí. Y además... ¿qué más da, joder? Si empezamos a ser quisquillosos mal nos vamos a llevar.
Y eso es todo, amiguitos.
Como seguramente casi todo lo que ponga aquí le parecera políticamente incorrecto (o incorrecto a secas) a casi todo el mundo, me permito un aviso para navegantes:
La lectura de este blog no está recomendada a espíritus sensibles o meapilas que se la cogen con papel de fumar.
Tampoco está recomendada a paletos endomingados dispuestos a comprarle cualquier misterio de saldo a piojos puestos de limpio. Para éstos tengo otro blog. Aquí.
A todos estos: no me lean. Esto va a ser duro. Duro de cojones.
Esto es LA COCINA DEL INFIERNO. No lo olviden.
Cheers,
Grave Digger